Parece lógico pensar que el modelo Flipped parte de la importancia de la autonomía del alumno. Además son los propios alumnos los que aprenden entre sí guiados por el docente. Esto ha hecho que el docente haya liberado tiempo en el aula, un tiempo que puede dedicar a los alumnos con necesidades educativas especiales. Entre otros aspectos, por esto podemos decir que la metodología Flipped class es una metodología inclusiva.
Si partimos de una evaluación inicial adecuada que nos aporte información relevante sobre nuestro alumnado, unido a otro tipo de información relevante (informes individuales y psicopedagógicos, reuniones con las familias, historial escolar) podremos crear rutas diferenciadas para los alumnos, hacer una buena selección de vídeos o crear nuevos para poder aportar al alumno el vídeo que más le ayude a desarrollar el trabajo en el aula.
Incluso, usando un mismo vídeo para todo el alumnado, el cómo vea el vídeo el alumno también puede hacer que éste sea inclusivo. Para ello, el docente debe invertir tiempo en clase para enseñar a los alumnos a ver un vídeo, para aquellos que necesitan tiempo y concentración, enseñarles a parar el vídeo, tomar apuntes, retroceder y volver a escuchar,… para aquellos que necesitan profundizar más, enseñarles a buscar otros vídeos sobre el tema (o realizar listas de reproducción para que elijan otro vídeo).
Claro queda que una forma de aplicar la creatividad en la metodología Flipped Class es cuando es el propio docente el que edita sus vídeos. En esta forma de trabajar una buena dosis de creatividad puede ser esencial a la hora de trabajar con alumnado con necesidades educativas especiales. La capacidad creadora e innovadora del profesor enfocada a las necesidades específicas de este tipo de alumno será determinante a la hora de motivar al receptor de estos recursos digitales.


